martes, 31 de octubre de 2017

Nueva página web, clausura de Las cadenas de Andrómeda



Si quieres seguir leyéndome, a partir de ahora podrás encontrarme en "El tintero":


Con este post quedan clausuradas "Las cadenas de Andrómeda", gracias a todos por estos siete años maravillosos.

lunes, 3 de julio de 2017

Adaptaciones audiovisuales de "La chica de la cámara de fotos"

Me llegan desde México algunas adaptaciones realizadas por estudiantes de mi relato "La chica de la cámara de fotos"; con que en alguno de estos jóvenes al otro lado del mundo se haya despertado la pasión por la literatura, el cine o la radio, ya tiene un poco más de sentido el haberlo escrito.



 


jueves, 29 de junio de 2017

El holandés errante (Radio Clásica, Radio Nacional de España - En otros lugares)



El pasado 4 de enero, sin yo saberlo, en Radio Clásica, Radio Nacional de España, montaron un programa sobre la ópera de El holandés errante de Richard Wagner, en el que se intercalan la música y los capítulos de Las memorias del señor de Schnabelewopski que tuve el inmenso honor de traducir, así como un pequeño fragmento del prólogo.
Quizá la única gloria, siempre anónima, del traductor sea la de resucitar la voz de otro autor al que admiras para que otros disfruten, casi lo mismo que tú, del original.

El programa se puede descargar en el siguiente enlace:
http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SENOTRO/mp3/0/9/1483574197290.mp3

Pincha aquí, si te apeteciera hacerte con el libro

jueves, 22 de junio de 2017

A otra hora



Era lunes y yo necesitaba unos zapatos para un compromiso social venidero. En la ciudad en la que vivo apenas hay zapaterías; o son de precios asequibles y de escasa calidad o de precios abusivos y calidad inicua, incluso afrentosa, para los pies que los llevarán. Así que, mis pies, los pies de la mujer que amo y yo, decidimos ir a la ciudad grande más cercana, a solo tres paradas de tren regional, en busca de una zapatería más apropiada y que estuviera en consonancia con nuestro peculio.
Tomamos el tren pasado el mediodía, una vez que habíamos cumplido con nuestras obligaciones, como tantos otros colegiales que poblaban los vagones con su gregaria algarabía o trabajadores amodorrados dispuestos a sestear durante el trayecto. Los colegiales vociferaban, los asalariados cogían el sueño, el tren atravesaba veloz y silencioso los campos de Franconia.
Nos desalojaron del tren en la estación de un pueblo mucho más pequeño que la ciudad en la que vivo, cuando nos quedaba una sola parada para llegar a nuestro destino, la desesperación y la urgencia en la voz del maquinista nos hizo temer lo peor. 
Ya en el andén, escuché a un pasajero apostrofando a la nada con hartazgo, diciendo que los lunes y los martes eran los días de los suicidas en aquel tramo de la línea que conduce hasta N.; hastiado del retraso indefinido que se anunció por la megafonía de la estación, oí cómo aquel mismo hombre le recriminaba al presunto suicida que no pensase en la vida de los demás, que se podría haber suicidado a otra hora en la que no afectara a los que volvían del trabajo y a los niños que regresaban de la escuela; sus palabras despertaron la aceptación de la masa que se transbordaba al próximo tren, ya situado en otro andén y anunciado con un retraso mínimo de una hora. Hablaba del suicida como si siempre fuera el mismo, como quien habla de una avería o de las obras de mejora en las vías del tren, preguntaba, en su invisible diálogo, si es que no le importaba fastidiarle el día a cientos de personas, poner en riesgo la llegada al trabajo de los demás, la gente tenía cosas que hacer y no se podía permitir llegar tarde una semana sí y otra también, qué egoísmo, qué egoísmo, repetía.
En lugar de esperar y tomar el tren con retraso, decidimos quedarnos en aquel pequeño pueblo y buscar una zapatería, quizá la única que hubiera, los zapatos ya eran lo de menos. Pensé en aquellos suicidas de la línea de N., pensé si lo último que podían hacer por los demás y por sí mismos era precisamente aquello: detener el tren, provocar un transbordo y un retraso indefinido, hacer que nos conformáramos con los zapatos que hubiera en un pequeño pueblo.
A las tres horas, cuando regresamos a la estación de aquel pequeño lugar con un par de zapatos nuevos, los trenes funcionaban con normalidad.  



martes, 13 de junio de 2017

Los cines abandonados




En el barrio de Las Ventas en Madrid hay unos cines abandonados, con el rótulo de un verde como de bronce viejo, como de cúpula de iglesia europea sobre la que ha llovido mucho. Se puede ver el armazón del que un día colgaron los carteles que anunciaban las películas, los focos apagados hace años y la verja echada. Al verlo hace dos días, antes de regresar a Alemania, me recordó todos los días que he pasado sin escribir.
Pensé que, de algún modo, me había convertido en aquellos cines abandonados y supe que escribiría algo sobre ellos, algo sobre mí.
Siempre me han gustado los negocios cerrados, las quiebras declaradas, asomarse al orden vacío de sus interiores que ya nadie ocupa.


jueves, 18 de mayo de 2017

Quedan





Quedan.

martes, 16 de mayo de 2017

El conjeturador del vacío



Frente al espejo tratas de decirle a ese que no eres tú y que soy yo, que si quisieras, sólo con pensarlo, podrías alcanzar a ser cuanto yo he sido.

Mis palabras horadan el silencio que formas; aún recuerdo aquella sala llena de la que nunca te he hablado, el rojo inolvidable de aquel mes de noviembre, la niebla rota hendiendo los cristales, el hemistiquio oscuro sobre el horizonte. 

Frente al espejo imaginas a un hombre de ceniza y le sonríes. Conjeturas el vacío que ansías infligirle. Recopilas uno a uno sus defectos, sismólogo de su quimérica desolación.

Frente al espejo no hay nadie si eres tú quien se ha puesto delante y, si quisieras, sólo con pensarlo, tampoco.

sábado, 7 de enero de 2017

Lectura en Múnich, intervención en Hora 25 (Cadena Ser) y entrevista en Radio Manises


El pasado mes de diciembre estuvo cargado de momentos intensos. Acepté una invitación para leer "Los textos de traidor" en el salón de actos del Instituto Cervantes de Múnich, que no esperaba que fuera a estar repleto, y conocí a las personas que se encontraban detrás del proyecto "¿Te has venido a Alemania, Pepe?" de la Universidad de Ratisbona, ¡y que ya va felizmente por la segunda edición! Tres semanas después, Julia Sánchez, una de las coordinadoras del proyecto se puso en contacto conmigo y nos entrevistaron en La Cadena Ser en el programa Hora 25 (al final de la página he dejado el enlace con el reproductor, empieza sobre el minuto 9). En este punto no quisiera olvidarme de agradecerle al locutor P. Blanco que antes de entrevistarme se leyera el texto e hiciera preguntas tan pertinentes en tan poco tiempo. Tampoco me gustaría olvidar mencionar el detalle que tuvo mi madre al dejarme su teléfono móvil español para la entrevista, pues la dejé incomunicada durante varios días.
Por extraños avatares del destino pude prepararme y templar los nervios para la entrevista justo el día de antes, ya que Francisco José Díaz-Salado me abrió las puertas del programa "Filosofía de la gente corriente" de Radio Manises en el que me hicieron sentir como en casa y en el que prepararon una entrevista de una profundidad que tampoco había experimentado hasta entonces.

El libro se puede comprar en cualquier librería o a través de Amazon o Casadellibro:
https://www.amazon.es/venido-Alemania-Pepe-M%C3%A1quina-Palabras/dp/8494355651/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1483811623&sr=8-1&keywords=te+has+venido+a+alemania+Pepe

http://www.casadellibro.com/libro-te-has-venido-a-alemania-pepe/9788494355653/2748562







¡Feliz año nuevo y mucha salud y tesón para los proyectos de cada uno!